.En primer lugar, debemos ser conscientes de que una ruptura de pareja se trata de un duelo. En función de nuestras experiencias previas, supondrá más o menos tiempo superar el proceso que conlleva.
Bowlby nos planteaba cuatro fases por las que pasan las personas ante un duelo:
La duración de estas fases no es fija y varía según la persona. Influyen las experiencias y personalidad de cada individuo. El hecho de que haya pasado por más rupturas puede suponer una ventaja en cuanto a asimilar cada etapa de una manera más eficaz. Del mismo modo, hay que señalar que no es necesario pasar por todas las fases y que no todas las personas lo hacen.
De manera habitual, ante una ruptura, nos resulta complicado alejarnos de la persona y buscamos su contacto por cualquier vía (de manera física, llamadas telefónicas, mensajes de texto…). La primera acción recomendada es tomar distancia. Aunque nuestros impulsos nos lleven a acercarnos a la otra persona, es aconsejable pasar un tiempo sin tener contacto y vivir la separación de manera individual. ¿Cuánto tiempo? No podría darse un tiempo específico puesto que es algo muy individual de la situación personal de cada uno. Podríamos decir que el tiempo necesario para tener más calmados nuestros anhelos y pensamientos sobre la otra persona. Este primer paso es fundamental para no alargar una situación que, de por sí, es dolorosa y complicada.
Ante una ruptura de pareja, es importante manejar y asimilar el primer año. ¿Por qué el primer año? Se trata del período donde vamos a volver a hacer las cosas por primera vez, pero de manera diferente. ¿Qué quiere decir esto? Viviremos nuestro cumpleaños sin nuestra expareja, aniversario sin nuestra expareja, navidades sin nuestra expareja…etc. Este período resulta notable puesto que, de no asimilar estos momentos, el duelo se puede enquistar pasando a lo que se denomina duelo patológico o no resuelto. El duelo patológico tiene más variantes.
Por lo tanto, para superar una ruptura de pareja es necesario pasar por las distintas fases mencionadas. A cada persona le supondrá un tiempo u otro, pero es importante dedicarnos el tiempo necesario. Debemos recordar ese punto clave de mantener distancia el tiempo que sea necesario y trabajar en nosotros de manera individual, aunque en los comienzos nos podemos apoyar en otras personas.
Aunque sea doloroso, la otra persona y tú ya no estáis formando equipo. La vida son etapas y algunas personas no aparecen en algunas de esas etapas o, al menos, no con el mismo papel. Por tanto, habrá un tiempo de dedicación personal. Para trabajar en nosotros mismos podemos invertir tiempo en aquellas aficiones que nos resultan gratificantes, retomar viejos hobbies, pasar tiempo con las personas que valoramos, practicar la reflexión del aquí y ahora (mindfulness), limitar el contacto con aquello que tenga que ver con nuestra expareja…En un futuro más cercano o lejano, reubicaremos a esa persona con un rol diferente y aprenderemos a tener una nueva forma de interacción.
Y por supuesto, si nos vemos superados (especialmente tras pasar ese año/año y medio), siempre podremos consultar con un profesional de la salud mental.
Psicólogo Álvaro López de la Rosa
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